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23 m euros de multa y 3 años de prisión para los responsables del fraude alimentario del fipronil, en Bélgica

Ver PDF de la revista de Julio de 2021

23 M euros de multa y 3 años de prisión para los responsables del fraude alimentario del Friponil, en Bélgica

Dos hombres y una mujer han sido condenados por el mayor fraude alimentario de la historia de Bélgica por un tribunal de Amberes, acusados por utilizar el insecticida Fipronil en sus granjas, con el resultado de la destrucción de unos 2 millones de gallinas y 77 millones de huevos, contaminados con este producto.

Recordemos que el escándalo ocurrió en Bélgica cuando en 2017 se descubrió fipronil en unos huevos destinados al consumo humano, contaminados con este producto, un antiparasitario para mascotas clasificado por la OMS como un plaguicida moderadamente peligroso.

Tal como ya informamos en su momento en Selecciones Avícolas, el problema se remonta a una empresa con sede en Zandhoven que había comercializado el fipronil para eliminar el ácaro rojo en las explotaciones de ponedoras, lo que estaba estrictamente prohibido.

Según el tribunal, la empresa no informó a los avicultores de varias granjas acerca del producto, muy eficaz para control del parásito pero que, al detectarse en los huevos comercializados, obligó al cierre de cientos de granjas de puesta de Bélgica y los Países Bajos, así como al sacrificio de sus gallinas y la destrucción de todos sus huevos.  

  Ahora, en el juicio, el empresario ha sido condenado a 3 años de prisión, aunque la fiscalía había pedido 4 años, así como 3 para su esposa – que figuraba como propietaria de la firma - y para el cliente principal del producto comercializado. Y aunque por la estancia en prisión que ya llevaban ahora no tendrán que volver a ingresar en ella, la parte civil del juicio no se ha suspendido.

El trío tiene que pagar una indemnización total de 23 M€ a la agencia federal de seguridad alimentaria, a la empresa flamenca de gestión de residuos y a varios demandantes privados, aparte de la incautación de parte de sus propiedades privadas. La sentencia es firme pero, según su abogado, la pareja está considerando una apelación.