Este artículo es parte de la edición de mayo, 2020

Crianza de aves de doble utilidad, para carne y para puesta

Britt de Klerk y Teun van de Braak. XI European Symp. on Poultry Genetics. Praga, Oct. 2019

 

Introducción

Hace ya muchos años, las gallinas se mantenían tanto para la producción de carne como para la de huevos. Sin embargo, en la actualidad el sector avícola se divide en dos claros subsectores, el de las ponedoras para la producción de huevos y el de los broilers en crecimiento para la producción de carne de pollo. Esto ha sido posible gracias a una mejora de la selección genética, con el fin de disponer de unas razas centradas en la producción de huevos o bien en la de carne, con unos óptimos resultados en cada caso, respectivamente de unos 500 huevos por gallina alojados en 100 semanas y unos broilers que pueden llegar a 2,3 Kg en 5 semanas.

 Por lo tanto, ha sido más económico para los productores especializarse en la producción de huevos o bien en la de carne. Las aves de doble utilidad son animales que pueden servir para ambos fines, es decir, las gallinas para la producción de huevos y los machos para la de carne. Pero como el crecimiento y la producción de huevos son características que chocan entre sí, se debe encontrar un compromiso entre ellos para estas aves de doble utilidad. A continuación, presentamos la perspectiva tanto de una empresa de selección de gallinas ponedoras – Hendrix Genetics -, y de otra de selección de pollos de engorde – Cobb -.  

Perspectivas para la puesta

Las razas de doble utilidad pueden ofrecer una solución para el sacrificio de los machitos recién nacidos, hermanos de las pollitas para la puesta pues cada año millones de ellos son gaseados en las plantas de incubación poco después de su eclosión. Como los machitos no ponen huevos y, por lo tanto, no tienen ningún valor para el sector de la puesta, si bien podrían utilizarse para su crianza para carne, su engorde no es económicamente viable. Su crecimiento no es tan rápido como el de los pollos de engorde de hoy en día y tampoco son capaces de alcanzar unos niveles de conversión del pienso cercanos a los de los broilers actuales, actualmente alrededor de 1,50, en tanto que el suyo es del doble.

La solución de sacrificar a los machitos recién nacidos tuvo su origen en la segunda mitad del siglo XX, cuando el enfoque del público en general se centraba más en la producción asequible de alimentos, y menos en los aspectos éticos de la misma. Al mismo tiempo, se encontraron soluciones sostenibles para los mismos, vendiéndolos como alimento para animales de zoológicos, tiendas de mascotas, granjas de visones, etc., que todavía se utilizan hoy en día e incluso han dado lugar a empresas que están totalmente especializadas en este comercio.

En Europa, en la explotación de ponedoras los mayores ingresos provienen de la venta de huevos, siendo casi nulo lo que se obtiene de las gallinas viejas. Por lo tanto, el objetivo de las empresas de genética siempre ha estado en la mejora en la producción de huevos de primera calidad por gallina alojada.

Y habiendo una correlación negativa entre el peso corporal y la producción de huevos, las gallinas se han ido volviendo más enjutas en las últimas décadas. La filosofía de las empresas siempre ha sido clara, la energía que no es necesaria para el mantenimiento de las aves se puede utilizar para la producción de huevos o ni siquiera necesita ser consumida. Ambos caracteres tienen un impacto directo en la eficiencia de alimentación de las aves.

A medida que las gallinas se han ido volviendo más magras como resultado de la selección genética, ello también ha afectado a los gallos, que no son capaces de tener un rendimiento aceptable en comparación con los de los broilers. Especialmente el rendimiento del filete de pechuga es mucho menor en comparación con el de los broilers, lo que se explica porque los caracteres de calidad de la carne no han sido parte de los programas de selección para la puesta.

Como no se ha querido comprometer demasiado la producción de huevos, y la heredabilidad del peso corporal es mayor que la de ésta, la estrategia de las empresas de selección es aumentar el tamaño corporal de las líneas puras utilizadas para la producción de huevos con aves de doble utilidad.

 

El cruzar las líneas de élite de gallinas ponedoras con otras de producción de carne origina una producción de huevos demasiado pobre y especialmente que la calidad del huevo baje drásticamente. Como la mayoría de los ingresos todavía tiene que provenir de la venta de huevos, la calidad y la cantidad de estos que se pueden vender es el motor de las aves de doble utilidad. Cuando se miran las aves de doble utilidad, se debe prestar especial atención a las gallinas, ya que pueden llegar a ser demasiado grasas con una dieta regular de puesta, lo que afectaría negativamente su productividad.

Proporcionar a las aves una dieta diluida – mediante el uso de fibra podría ayudar a solventar el problema de que se vuelven demasiado grasas, así como a reducir el coste del pienso y así también un poco el de producción con el fin de compensar los menores ingresos por los huevos.  

 

 

Perspectiva para los broilers

El interés por las razas de doble utilidad en el sector del broiler es pequeño. Ello se debe principalmente al hecho de que casi todos los pollos – machos y hembras – se crían desde que nacen. Y en los programas de reproducción de sus progenitores, el exceso de pollitos no utilizados para su empleo como tales se vende generalmente como subproductos de los broilers para la producción de carne. La separación del enfoque en los programas de la selección para la puesta o para el engorde se debe a la necesidad de alcanzar una eficiencia óptima en los productos finales.

Es decir, centrarse en más huevos a costa del crecimiento o a la inversa. Dentro de los programas de genética de las aves para carne las características de unos broilers eficientes son criterios clave de selección, pero un fuerte énfasis en el rendimiento de los progenitores también es fundamental para mantener el tamaño de la población, y proporcionar un producto económico para el engorde. Como consecuencia, los pollitos vendidos como subproductos son lo suficientemente valiosos como para ser vendidos en a los mercados cárnicos.

Sin embargo, los programas de selección para carne no están destinados para programas de razas de doble utilidad. En el pasado, un buen programa de selección para carne ha tenido considerables efectos positivos sobre los caracteres de la producción, el bienestar animal y el impacto ambiental.

Algunos nichos de mercado se han especializado en las razas de doble utilidad ya que éstas pueden agregar valor a países de regiones geográficas cuyos ingresos dependen de unos recursos de gestión más extensivos.

En estos entornos las aves comerciales – broilers o ponedoras – no pueden ser manejados de forma que se optimice la salud de las aves y la producción de proteína. Cuando haya una prueba de que una raza de doble utilidad pueda adaptarse mejor en esas condiciones de manejo ambiental, las partes interesadas de estas áreas pueden beneficiarse de ello ya que podrán utilizar sus aves para la producción de huevos y carne de la forma más óptima y eficiente.

La conservación de la varianza genética es importante para el desarrollo sostenible de cualquier programa de mejora. En consecuencia, las empresas de selección para el engorde necesitan mantener unos orígenes genéticos ricos y diversos. Por lo tanto, se mantienen muchas líneas no comerciales de reproducción que actualmente no están seleccionados bajo los índices comerciales de selección de los pollos. El propósito de mantener estas líneas es tener recursos genéticos para diversos ambientes.

 

Conclusiones

Varios proyectos han demostrado que una raza de doble utilidad producirá efectivamente menos huevos que una gallina ponedora regular y menos carne que un pollo de engorde comercial. En parte, esto podría compensarse con una composición de unos piensos diferentes – con dietas más baratas -, aunque hay que recordar que los machitos de doble utilidad tardan casi el doble de tiempo en alcanzar un peso final de unos 2 kg. En base a los estudios de mercado disponibles, no estamos convencidos de que la mayoría de los consumidores estén dispuestos a pagar más por los huevos ni por la carne de pollo que provenga de razas de doble utilidad. Pero sí vemos la oportunidad de un nicho de mercado, ciertamente en lo que se refiere a la carne de los machos. La introducción de razas de doble utilidad no es la solución para poner fin al sacrificio de los machitos recién nacidos pues el precio ambiental a pagar es grande, ya que la eficiencia alimenticia se reduce drásticamente debido a unos niveles de productividad más bajos.

Especialmente en el mundo actual, donde hay un interés creciente por una menor huella de carbono procedente de los alimentos – cada vez hay más supermercados de Europa Occidental están yendo hacia la venta de huevos blancos -, lo anterior no encaja con los objetivos de sostenibilidad.

Aunque no siempre podemos pronosticar que el futuro es claro, si tenemos en cuenta un ejemplo neerlandés, cuando la mayoría de los minoristas dejaron de ofrecer carne de broiler convencional, en el plazo de un año, a partir de una impresionante campaña del grupo de activistas animales Wakker Dier.(*)

(*) N de la R..Wakker Dier es una organización holandesa de bienestar animal cuyo objetivo principal es poner fin a la agricultura industrial. Wakker Dier se fundó en 1998 y se fusionó con la organización Lekker Dier en 2001, pero el nombre no cambió.

Con el apoyo de:
Categorías
En esta edición mayo, 2020

Clasificados

Leer

Crianza de aves de doble utilidad, para carne y para puesta

Leer

Los productores de carne de aves y de huevos piden a la CE mejorar la gestión de las importaciones

Leer

El Covid-19 afecta a trabajadores de mataderos avícolas de EEUU y pone en aprietos a la cadena alimentaria

Leer

El coronavirus y las dietas flexitarianas

Leer

En Francia, celebran el etiquetado de los alimentos en origen

Leer

Otras ediciones

12 / 2022 LEER
11 / 2022 LEER
10 / 2022 LEER
09 / 2022 LEER
08 / 2022 LEER
07 / 2022 LEER
06 / 2022 LEER
05 / 2022 LEER
04 / 2022 LEER
03 / 2022 LEER
02 / 2022 LEER
01 / 2022 LEER
12 / 2021 LEER
11 / 2021 LEER
10 / 2021 LEER
09 / 2021 LEER
08 / 2021 LEER
07 / 2021 LEER
06 / 2021 LEER
05 / 2021 LEER
04 / 2021 LEER
03 / 2021 LEER
02 / 2021 LEER
01 / 2021 LEER
12 / 2020 LEER
11 / 2020 LEER
10 / 2020 LEER
09 / 2020 LEER
08 / 2020 LEER
07 / 2020 LEER
06 / 2020 LEER
04 / 2020 LEER
03 / 2020 LEER
02 / 2020 LEER
01 / 2020 LEER
12 / 2019 LEER
11 / 2019 LEER
10 / 2019 LEER
09 / 2019 LEER
08 / 2019 LEER
06 / 2019 LEER
06 / 2019 LEER
05 / 2019 LEER
04 / 2019 LEER
03 / 2019 LEER
02 / 2019 LEER
01 / 2019 LEER
12 / 2018 LEER
11 / 2018 LEER
10 / 2018 LEER
09 / 2018 LEER
08 / 2018 LEER
08 / 2018 LEER
07 / 2018 LEER
06 / 2018 LEER
05 / 2018 LEER
04 / 2018 LEER
03 / 2018 LEER
02 / 2018 LEER
01 / 2018 LEER
12 / 2017 LEER
11 / 2017 LEER
10 / 2017 LEER
09 / 2017 LEER
08 / 2017 LEER
06 / 2017 LEER
05 / 2017 LEER
04 / 2017 LEER
03 / 2017 LEER
02 / 2017 LEER
01 / 2017 LEER
12 / 2016 LEER
11 / 2016 LEER
10 / 2016 LEER
09 / 2016 LEER
08 / 2016 LEER
07 / 2016 LEER
06 / 2016 LEER
05 / 2016 LEER
03 / 2016 LEER
02 / 2016 LEER
01 / 2016 LEER
11 / 2015 LEER
10 / 2015 LEER
09 / 2015 LEER
08 / 2015 LEER
07 / 2015 LEER
06 / 2015 LEER
05 / 2015 LEER
04 / 2015 LEER
03 / 2015 LEER
02 / 2015 LEER
01 / 2015 LEER
12 / 2014 LEER
11 / 2014 LEER
10 / 2014 LEER
08 / 2014 LEER
07 / 2014 LEER
06 / 2014 LEER
05 / 2014 LEER
04 / 2014 LEER
03 / 2014 LEER
02 / 2014 LEER
01 / 2014 LEER
12 / 2013 LEER
11 / 2013 LEER
10 / 2013 LEER
09 / 2013 LEER
08 / 2013 LEER
07 / 2013 LEER
06 / 2013 LEER
05 / 2013 LEER
04 / 2013 LEER
03 / 2013 LEER
02 / 2013 LEER
01 / 2013 LEER