Este artículo es parte de la edición de abril, 2015

EL PALOMAR TRADICIONAL: DEL ABANDONO A UNA PRODUCCIÓN ALTERNATIVA DE FUTURO

Dr. Carlos Sánchez García-Abad, Dr. Carlos Díez Valle y Dr. Daniel José Bartolomé Rodríguez

Instituto Europeo de Cultura Agroambiental (INOCUA). Plaza España, 6, 49717 Cuelgamures, Zamora

www.inocua.es

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El palomar tradicional fue una producción avícola alternativa de gran importancia en nuestra extensa geografía. Constituía, además de una importante fuente de proteína básica en la dieta de muchas familias de la España rural, un aporte de ingresos complementarios, dado que no sólo se obtenían pichones para su aprovechamiento cárnico, sino también abono orgánico, la palomina, rica en nitrógeno y apreciada por agricultores y hortelanos.

Durante los últimos 50 años se ha producido una reducción drástica de los palomares activos, hecho motivado por el escaso relevo generacional de los ganaderos, la presencia de otras fuentes de alimento más apreciadas, la intensificación de la agricultura, el rechazo de la paloma por parte de algunas sociedades urbanas o la escasa rentabilidad del palomar, entre otros.

No obstante, en la actualidad estamos asistiendo a la recuperación de sistemas de producción hoy considerados como “alternativos”, que pueden ofrecer productos de alta calidad, respetuosos con el medio ambiente, y cada vez más valorados por los consumidores y entre los que podríamos incluir la explotación del palomar tradicional. En este sentido, algunos emprendedores han apostado por recuperar y poner en valor estos palomares, debiendo para ello en muchas ocasiones reconstruirlos total o parcialmente y posteriormente proceder a su repoblación con la entrada de animales, preferiblemente en otoño-invierno, periodo más favorable teniendo en cuenta la fisiología de las palomas.

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Palomar circular.

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Palomar cuadrado recuperado.

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Palomar cuadrado deteriorado.

Descripción del palomar

Podemos encontrar palomares de diferentes tamaños y formas, adaptados a la orografía, las condiciones climáticas, a los materiales constructivos disponibles o la propia cultura del entorno donde se ubican.

Si nos referimos a los palomares típicos de la Meseta Castellano-Leonesa – donde existen más de 2000 -, suelen tener una forma circular o cuadrada y están construidos en materiales como la madera, la teja, losa, el adobe y la piedra. En el interior se encuentran los nidales, dispuestos en una serie de galerías a las que se accede por pequeñas puertas, pudiendo encontrar incluso construcciones con presencia de patio interior.

Su tamaño es también es muy variable, lo que determina su capacidad de albergar palomas, aspecto que no sólo depende de estas dimensiones, sino también de otros muchos condicionantes como la tranquilidad, el adecuado aislamiento o la presencia de alimento o agua.

La localización de los palomares es un aspecto muy interesante a analizar, normalmente siempre en zonas no muy distantes de los núcleos urbanos o incluso integrados en ellos y siempre con las puertas orientadas hacia las viviendas de manera que fuesen vigilables desde éstas, evitando así posibles hurtos.

Los palomares típicos de la Meseta Castellano-Leonesa suelen tener una forma circular o cuadrada y están construidos en materiales como la madera, la teja, losa, el adobe y la piedra

Por último destacan también, en cuanto a los aspectos constructivos del palomar, otros detalles como la ubicación de las troneras o huecos por donde las palomas acceden a su interior, orientadas siempre en función de las condiciones climáticas del entorno, evitando corrientes o entrada de lluvias. También es importante la presencia de ornamentos, algunos muy trabajados a modo de minaretes, chimeneas o cumbreras, cuyas utilidades son diversas, por un lado, algunos se diseñan como reclamo para las palomas y un aspecto diferenciador para ayudar a éstas a identificar su lugar de residencia y por otro, diseñados como protección frente a predadores, como ciertas cornisas que evitan el acceso de mustélidos, roedores o gatos entre otros, o como cortavientos, como muretes en los tejados que permiten a las palomas solearse en ellos a la vez que estár protegidas del viento.

La paloma bravía y su reproducción

La paloma bravía, Columba livia, es la especie originaria a partir de la cual se han desarrollado las diferentes razas de palomas domésticas que hoy en día conocemos.

Se trata de una especie muy vinculada al hombre, cuyas poblaciones cuentan con una tendencia creciente en general, dado que es capaz de reproducirse durante la mayor parte del año.

La temporada de cría de la paloma se extiende desde finales del invierno hasta el otoño, aunque esto varía en función de la climatología. La puesta se realiza en nidos rudimentarios y poco elaborados, simulando los ocupados por sus ancestros salvajes que acostumbraban a criar en roquedos o acantilados, aspecto que tratan de simular los rudimentarios nidales, denominados nichos, que están presentes en los palomares tradicionales, donde las palomas realizan sus puestas sobre una escasa cama apenas formada por algunas ramas y plumas colocadas sobre el suelo.

Las puestas se componen generalmente de dos huevos de tonalidad blanquecina, cuya incubación dura en torno a los 18 días, siendo mayoritariamente la hembra quien se responsabiliza de ello, si bien es sustituida por el macho durante algunas horas al día para que pueda salir del nido a alimentarse.

Tras el nacimiento, los pichones son muy dependientes de los padres, nacen ciegos y con un plumón amarillento que apenas les cubre el cuerpo.

Más del 90% de las hembras del palomar harán puestas cada año, pudiendo llegar a realizar hasta 3-4 por temporada si las condiciones, principalmente ambientales y de disponibilidad de alimento, son óptimas

Durante las dos primeras semanas son alimentados por sus progenitores con la denominada “leche del buche” o “leche de paloma”, sustancia blanquecina rica en nutrientes que segrega el buche en esta especie como en otras de la misma familia.

A partir de este tiempo los adultos comienzan a incluir en la dieta algunas semillas.

Los pichones crecen rápidamente, adquiriendo en torno al mes de edad un plumaje similar al del adulto, siendo capaces de volar a partir de los 45 días, momento a partir del cual también comenzarán a alimentarse por sí solos. El manejo tradicional de muchos palomares hacía que se realizará un corte de las rémiges primarias a los pichones antes de esta edad para estimular su engorde y facilitar su posterior captura al impedirles el vuelo.

Aprovechamiento del palomar

Con objeto de no interferir en la reproducción de la paloma, la temporada de capturas en el palomar comprende de junio hasta octubre, realizando aproximadamente una extracción semanal de pichones, frecuencia que varía en función de la demanda y tamaño del palomar.

Las capturas deben realizarse preferentemente a primera hora de la mañana para evitar molestias a las palomas, evitando así que se dispersen y no vuelvan al palomar y el manejo ha de ser lo más rápido y sigiloso posible para minimizar el estrés. Previamente habremos marcado y anotado los nichos a capturar, de forma que se agilice el proceso lo máximo posible.

En cuanto a los rendimientos obtenidos, si la gestión es óptima, más del 90% de las hembras del palomar harán puestas cada año, pudiendo llegar a realizar hasta 3-4 por temporada si las condiciones, principalmente ambientales y de disponibilidad de alimento, son óptimas.

La carne de pichón

La carne de pichón es el principal producto obtenido en el palomar tradicional. Es un producto de gran calidad, desde un punto de vista tanto gastronómico, dietético como nutricional.

Al tratarse de animales jóvenes, la carne es tierna, jugosa y además cuenta con un bajo contenido en grasas que la hace muy saludable. Es de fácil digestibilidad, tiene un reducido porcentaje de carbohidratos y ofrece un gran aporte vitamínico, especialmente vitaminas del grupo B, junto con elementos como el fósforo, potasio y hierro.

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Pichones de pocos días.

Situación del sector y retos de futuro

Desde finales de los años noventa se han realizado varias iniciativas para promover el palomar tradicional como recurso económico complementario, especialmente en Castilla y León.

En la actualidad existe una denominación de calidad “Pichón Tierra de Campos” y un matadero específico en Cuenca de Campos –Palencia-, no siendo pocas las jornadas gastronómicas dedicadas al pichón.

A pesar de la excelente calidad del producto obtenido, el sector se enfrenta a importantes retos que habrá que superar para lograr introducir el producto en el mercado y logar unas ventas aceptables. Entre ellos destacan la percepción de buena parte de la sociedad de las palomas como animal plaga, la dificultad para obtener un producto estandarizado o el abastecimiento continuo de los mercados.

A pesar de la excelente calidad del producto el sector se enfrenta a importantes retos. Entre ellos destacan la percepción de buena parte de la sociedad de las palomas como animal plaga, la dificultad para obtener un producto estandarizado o el abastecimiento continuo de los mercados

El Instituto Europeo de Cultura Agroambiental cuenta con un Curso on-line sobre Recuperación y Puesta en Valor del Palomar Tradicional en el que tratamos de ofrecer algunas pautas para conseguir recuperar la actividad de este patrimonio mudo de nuestro medio rural, en el que converge una fuente de actividad económica, desde un punto de visto agroalimentario o incluso turístico, hasta la conservación de un patrimonio cultural y etnográfico de gran importancia. •

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Detalle de los nidos en el anillo concéntrico de un palomar rural rehabilitado.

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